Además de las subvenciones directas y las deducciones fiscales en el IRPF, una de las ayudas municipales más habituales para quienes instalan placas solares es la bonificación en el Impuesto sobre Bienes Inmuebles (IBI). Te explicamos en qué consiste, cómo funciona y por qué es tan importante consultar las ordenanzas de tu propio ayuntamiento.
Qué es la bonificación del IBI por placas solares
El IBI es un impuesto municipal que grava la titularidad de un inmueble, y cada ayuntamiento tiene potestad para establecer bonificaciones sobre él, dentro de los límites que marca la ley reguladora de haciendas locales. Muchos municipios españoles han aprobado bonificaciones para viviendas con instalaciones de energía solar térmica o fotovoltaica, como incentivo a la sostenibilidad energética.
Por qué varía tanto entre municipios
A diferencia de las ayudas estatales o autonómicas, la bonificación del IBI depende exclusivamente de la ordenanza fiscal de cada ayuntamiento. Esto significa que el porcentaje de bonificación, su duración y los requisitos para acceder a ella pueden variar enormemente de un municipio a otro, incluso entre localidades vecinas dentro de la misma provincia.
Porcentajes y duración habituales
Aunque varía mucho según el municipio, es habitual encontrar bonificaciones de entre el 20% y el 50% de la cuota del IBI, aplicadas normalmente durante un periodo limitado, que suele oscilar entre 3 y 5 años desde la instalación. Algunos ayuntamientos ofrecen porcentajes mayores para instalaciones que cubran un porcentaje elevado del consumo energético de la vivienda.
Cómo saber si tu ayuntamiento la ofrece
- Consulta la ordenanza fiscal reguladora del IBI en la web de tu ayuntamiento (normalmente en la sección de «Hacienda» o «Impuestos»).
- Llama o visita el departamento de gestión tributaria municipal para preguntar directamente.
- Pregunta a tu instalador: muchos conocen bien las bonificaciones disponibles en la zona donde operan.
Qué documentación suele pedirse
- Solicitud de bonificación dirigida al ayuntamiento (formulario propio de cada municipio).
- Certificado de instalación o boletín eléctrico de la instalación fotovoltaica.
- Factura de la instalación.
- Justificante de titularidad del inmueble.
Un trámite que compensa investigar
Aunque es un trámite adicional, la bonificación del IBI puede suponer un ahorro adicional interesante durante varios años, sumándose al ahorro directo en la factura de la luz. Dado que no siempre se aplica de oficio, conviene solicitarla activamente tras completar la instalación, ya que muchos ayuntamientos no informan proactivamente de esta posibilidad.
Si todavía no has empezado el proceso de solicitar ayudas para tu instalación, puedes consultar primero nuestra guía sobre cómo solicitar las ayudas para placas solares paso a paso.
