Cuando una instalación solar produce más energía de la que se consume en ese momento, ese sobrante —el excedente— no se pierde: la compañía eléctrica lo puede compensar en la factura. Este mecanismo, conocido como compensación de excedentes, es una de las formas más habituales de rentabilizar unas placas solares en España. Te explicamos cómo funciona exactamente y cuánto puedes llegar a cobrar por él.
Qué es la compensación de excedentes
La compensación de excedentes es un mecanismo simplificado de autoconsumo que permite descontar de la factura eléctrica el valor de la energía que tu instalación solar vierte a la red y que no consumes en el momento de generarla. No se trata de un ingreso en tu cuenta bancaria, sino de un descuento económico que se aplica directamente en el recibo de la luz, normalmente con periodicidad mensual.
Si ya has leído nuestro artículo sobre qué son los excedentes de energía solar, sabrás que esta es una de las dos grandes opciones para aprovecharlos (la otra es almacenarlos en una batería). La compensación es, con diferencia, la más extendida entre los hogares con autoconsumo en España.
Requisitos para acogerte a la compensación
No todas las instalaciones pueden acogerse a este mecanismo de forma automática. Para poder compensar excedentes necesitas cumplir varias condiciones:
- La instalación debe ser de potencia igual o inferior a 100 kW.
- Debe tratarse de autoconsumo de excedentes, es decir, con capacidad de verter energía a la red.
- Debes firmar un contrato de compensación con tu comercializadora, o que esta se adhiera a un acuerdo de compensación simplificada.
- La energía sobrante y la consumida deben pertenecer al mismo titular y, en la mayoría de los casos, al mismo punto de suministro.
Este contrato de compensación lo suele gestionar la propia comercializadora en el momento de dar de alta el autoconsumo, aunque conviene revisar que quede reflejado explícitamente, porque no todas las compañías lo ofrecen ni lo aplican con el mismo precio.
Cómo se calcula el descuento
Cada mes, tu contador inteligente registra dos valores: la energía que has consumido de la red y la energía que has vertido a ella (tu excedente). La comercializadora multiplica ese excedente por un precio de compensación, pactado en el contrato, y resta esa cantidad de tu factura antes de impuestos.
Un matiz importante: el descuento nunca puede superar el importe de la energía consumida de la red en ese mismo periodo de facturación. Es decir, si un mes generas mucho más de lo que consumes, el excedente sobrante no se acumula ni se paga en efectivo, simplemente se pierde ese mes. Por eso la compensación funciona mejor en instalaciones bien dimensionadas al consumo del hogar, no sobredimensionadas.
Cuánto se cobra por el excedente
El precio de compensación lo fija cada comercializadora y varía bastante entre unas y otras. Como referencia orientativa:
- La mayoría de las ofertas se mueven entre 0,05 y 0,15 €/kWh.
- Algunas comercializadoras ofrecen precios indexados al mercado eléctrico horario (varía cada hora).
- Otras ofrecen un precio fijo pactado, más predecible pero normalmente algo más bajo.
Con estos precios, una vivienda con una instalación de unos 3-4 kW puede llegar a compensar entre 15 y 40 € al mes en excedentes, dependiendo de la época del año, los hábitos de consumo y el precio pactado con su compañía.
Compensación vs. batería: ¿qué conviene más?
La compensación es la opción más sencilla y sin inversión adicional: no necesitas comprar ni instalar nada más allá de la propia instalación solar. Su principal limitación es que el precio de compensación suele ser bastante inferior al precio al que compras la electricidad, por lo que «ahorrar» 1 kWh consumiéndolo directamente vale más que «compensar» 1 kWh vertido a la red.
Por eso, muchos instaladores recomiendan combinar ambas estrategias: maximizar el autoconsumo directo (poniendo lavadoras o cargando el coche eléctrico en horas de sol), acogerte a la compensación para el excedente que no puedas aprovechar, y valorar una batería más adelante si tu patrón de consumo lo justifica.
Cómo elegir la mejor compensación
A la hora de comparar ofertas, no te fijes solo en el precio de compensación por kWh: revisa también el precio del término de energía que pagas por lo que consumes, porque una oferta puede compensar muy bien el excedente pero cobrar caro la energía consumida, compensando el efecto positivo. Lo más sensato es pedir una simulación con tu curva de consumo real antes de firmar.
